Delia VELEKSON
Peintre
Sus paisajes marinos, sus marinas se caracterizan por la expresividad del color, la intensidad de sus tonos, con los que, gracias a la determinación de los mismos, y aun a pesar de su importancia, el dibujo está ahí, apoyando la composición, en la que destaca su gran trabajo en la elaboración del agua del mar, que muestra en cada momento según las corrientes y el viento imperantes.
Sus acuarelas son cromáticamente fuertes, porque el color impregna necesariamente su predisposición. Por otra parte hay que señalar la fortaleza de la evidencia en la manera con que presenta sus bodegones, dominados por el dibujo, perfilando las vasijas, jarrones y demás objetos, destacando por su adscripción al volumen, por su disposición en la composición, con la intención de presentarlos tal como son: es decir producto resultante de la observación directa.
Delia Velekson conjuga elementos que no están por casualidad, dado que la creadora lo que pretende es situar cada uno de ellos en el sitio que les corresponde. Pero, a la vez, también, aumenta la intensidad vital de los mismos, procurando conferirles mayor poder energético, o bien cromatismos que les ayuden a sobresalir. O, en el caso de las marinas, pone el acento en la carga cromática, aumentando la incidencia del color en determinados ángulos, o en aquellas zonas de la composición necesitadas de contraste. El resultado es una obra de paisaje marino que destaca por su personalidad, que no renuncia a los recursos que le son propios y que exhibe otros complementarios.
En relación a sus pinturas a la acuarela de flores y plantas, comunica la sensibilidad de la naturaleza a través del color, pero, sin abusar del detalle, buscando el gesto del trazo, más que la perfección de lo representado. Es una obra más suelta, pero igualmente pasada por el tamiz de la compaginación de forma y color.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte
Sus acuarelas son cromáticamente fuertes, porque el color impregna necesariamente su predisposición. Por otra parte hay que señalar la fortaleza de la evidencia en la manera con que presenta sus bodegones, dominados por el dibujo, perfilando las vasijas, jarrones y demás objetos, destacando por su adscripción al volumen, por su disposición en la composición, con la intención de presentarlos tal como son: es decir producto resultante de la observación directa.
Delia Velekson conjuga elementos que no están por casualidad, dado que la creadora lo que pretende es situar cada uno de ellos en el sitio que les corresponde. Pero, a la vez, también, aumenta la intensidad vital de los mismos, procurando conferirles mayor poder energético, o bien cromatismos que les ayuden a sobresalir. O, en el caso de las marinas, pone el acento en la carga cromática, aumentando la incidencia del color en determinados ángulos, o en aquellas zonas de la composición necesitadas de contraste. El resultado es una obra de paisaje marino que destaca por su personalidad, que no renuncia a los recursos que le son propios y que exhibe otros complementarios.
En relación a sus pinturas a la acuarela de flores y plantas, comunica la sensibilidad de la naturaleza a través del color, pero, sin abusar del detalle, buscando el gesto del trazo, más que la perfección de lo representado. Es una obra más suelta, pero igualmente pasada por el tamiz de la compaginación de forma y color.
Joan Lluís Montané
De la Asociación Internacional de Críticos de Arte







