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Al parecer, la milenaria técnica del esténcil data del siglo V. Únicamente el esténcil permite recrear miniaturas sin alterar su frescura ni la materia. La técnica del esténcil es bastante desconocida. Podemos leer la definición del esténcil en el diccionario Larousse: "hoja de cartón o de metal recortada para colorear con una brocha un dibujo que tenga el contorno del recorte."
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El colorista devuelve los mismos tonos y los matices más sutiles. |
Aunque el principio sea sencillo, estamos muy lejos de las aplicaciones múltiples de un procedimiento aparentemente rudimentario cuyas diferentes expresiones tuvieron su apogeo hace al menos cincuenta años. Sin otros medios que no sean la destreza manual, un sentido artístico al servicio del creador, conocimientos y habilidades heredados de la tradición de los talleres, sin más apoyo que un débil trazo impreso y sin ningún refuerzo por debajo, el colorista devuelve los mismos tonos, los más pequeños matices, los valores más sutiles, utilizando el propio color, acuarela o aguada, empleado por el pintor.
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Tras analizar los colores del original, el colorista o cortador de los esténciles reconstituye las formas requeridas trazando los contornos de los futuros "patrones" o esténciles; estos son posteriormente recortados con una navaja y entregados al colorista. Mediante brochas y pinceles, esténcil tras esténcil, las capas sucesivas de colores, tono sobre tono o por yuxtaposición, con los matices, degradados y fundidos, culminan la estampa definitiva.
El número restringido de coloristas, la importante repetición de capas de colores y la paciente cadencia de cepillado a mano imponen largos plazos de realización. El esténcil es por tanto un trabajo exclusivamente manual; en su dificultad reside justamente su rareza. Es también uno de los factores clave para asegurar la perennidad y el valor de ese tipo de edición. |

La operación requiere grandes dosis de delicadeza para no correr los colores. |
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Ilustración
"Perceval le Gallois"
Editions du cadran 1993
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Trabajando en la ilustración de los libros de bibliofilia "Marco Polo" y "Perceval le Gallois", Alain Thomas descubrió al lado de los iluminadores la técnica del esténcil que ofrece a sus dibujos acuarelados réplicas con la misma materia y mismos colores que los originales.
Ninguna otra técnica aporta tales resultados. Cada réplica requiere de media 35 esténciles o capas, ¡pero algunas composiciones originales de Alain Thomas han necesitado hasta 125! En este caso, cada esténcil se corresponde con un matiz y no con un color, pudiendo obtener así hasta 10 verdes diferentes en una misma acuarela.
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Ilustración
"Marco Polo"
Editions du cadran 1987
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Un certificado de autenticidad firmado por Alain Thomas y por el iluminador acompaña la adquisición de cada iluminación, garantizando así la tirada limitada en todo el mundo.
Alain
Thomas y Patrick Mégret. Una estrecha colaboración entre pintor e iluminador. |
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